Mejora tus retratos con luz natural con estos consejos

Quizá sea la combinación más básica de la fotografía a lo largo y ancho de la historia y del planeta: unir esa necesidad de retratar a nuestros congéneres y hacerlo con la luz disponible de forma natural (vamos, la luz del sol). Por un lado se mezcla el instinto primario de observar a nuestros similares, el ansia ancestral de inmortalizarnos, y en muchos casos la precariedad de quien solo cuenta con aquello que la naturaleza le ofrece, en este caso la luz del astro rey. Todos los que hemos hecho fotos, o casi todos, hemos hecho desde el principio retratos con luz natural a nuestros sufridos compañeros (amigos, pareja, familiares…) y es por esto que hoy os propongo una pequeña guía de consejos para mejorar los retratos realizados con luz natural.

Hacer retratos con luz natural no es simplemente una disciplina que practiquen aficionados. No hay que pensar ni mucho menos que la luz natural es peor que esa iluminación de las grandes producciones fotográficas o cinematrográficas. La principal diferencia entre luz natural y luz artificial es que la segunda podemos controlarla a nuestro antojo hasta el último milímetro, mientras que la luz natural hemos de ser capaces de adaptarnos a ella, y aprender a sacarle el mejor partido según esta luz se vaya presentando. ¡Allá vamos!

Fotografía los días nublados

Este es el consejo quizá más ampliamente utilizado para mejorar la calidad de tus fotografías de retrato con luz natural. ¿Por qué? Es sencillo, la luz por lo general la distinguimos en dos tipos dependiendo de la sombra que proyecte: luz suave, y luz dura. La luz dura es la que proyecta sombras muy definidas, mientras que la luz suave es aquella que proyecta sombras con los contornos muy “suaves”, muy poco definidos, como un degradado. Para su consecución. la clave principalmente está en el tamaño relativo de la fuente de luz sobre la superficie a fotografiar (lo de relativo es importante, ya que el Sol, por supuesto, es la fuente de luz más grande, pero ¿a que se ve muy pequeño en el cielo, pudiendo taparlo con un simple dedo?), y por otro lado en la dirección de la luz algo que está muchas veces relacionado con el punto anterior, pues a mayor tamaño de la fuente de luz, de mayor número de direcciones nos llegará ésta. Cuanto mayor es la fuente de luz en relación al sujeto a fotografiar, más suaves son las sombras, y viceversa. Pues bien, cuando el día está nublado, la luz del sol (fuente de luz pequeña relativamente como dije antes) llega a nosotros a través de las nubes que hacen de “tela difusora”, convirtiéndose entonces las nubes, o el cielo completo, en la fuente de luz. Además, transforma una fuente de luz de una única dirección (el Sol) en una fuente de luz con múltiples direcciones, lo cual suaviza más aún las sombras.

Bueno, después de el parrafazo anterior, el consejo es ese: si quieres obtener una luz suave en tus retratos con luz natural, una de las formas más sencilla de hacerlo es fotografiando en días nublados, no hay mucho más misterio en este consejo. Eso si, notarás que la imagen puede quedar un poco plana debido a la falta de contraste que por lo general tendrá la escena (al estar toda ella iluminada por igual), algo que podrás corregir si lo deseas en la edición posterior.

Aquí una foto de mi hermano un día nublado con una pared neutra en el fondo. Como veis, las sombras en toda la escena son casi inexistentes.

Evita las horas centrales del día

Como decíamos antes, una de las principales estrategias para fotografiar con luz natural es la de adaptarse a ella. El día ha salido soleado y, claro, no puedes cambiar la posición del Sol, pero si puedes esperar a que esta sea la mejor para tus retratos. Así, y como norma general (ya sabeis, la norma también está para romperse), el consejo es el de evitar las horas centrales y tratar de fotografiar cuando el Sol está más bajo. Principalmente consideraría las mejores horas del día tanto las primeras de la mañana o últimas de la tarde, como justo la luz de instantes antes del amanecer y posterior al atardecer (esta última llamada hora mágica tradicionalmente en el mundo de las artes visuales). Vamos a ver distintas posibilidades del atardecer (lo lamento, no soy de levantarme a las 6 de la mañana para fotografiar), y de la “hora mágica”:

Amanecer / atardecer: Como el Sol está muy bajo, depende cómo orientemos al sujeto podemos obtener o bien una iluminación casi frontal al mismo, o bien una luz lateral, o bien una bonita luz “de contra” o luz posterior. Solo hay que ir girándose para obtenerla. Además, si cogemos alguna lente más antigua (las modernas suelen tener tratamientos que reducen este efecto), podremos introducir unos toques creativos con los “flares” que se crearán

Un par de fotos al atardecer para ilustrar lo que os acabo de escribir. En la primera vemos como el Sol hace unos llamativos flares al entrar por la lente. Para conseguir algo así, hay que disparar con el diafragma a gran apertura, en este caso creo que estaba disparando a f1.8. En la segunda imagen podéis ver esa luz posterior que perfila el contorno de la chica retratada, principalmente en el pelo y en los hombros. Para que el efecto sea mayor, hay que buscar un fondo oscuro

Hora mágica: El Sol acaba de ponerse y la bóveda celestial (el cielo, vamos, o más concretamente nuestra atmósfera) actúa de inmenso reflector de luz, haciendo que ésta sea extremadamente suave. Además, añade una connotación cuasi mística a nuestras fotografías, puesto que esta hora ha sido durante milenios clave en las relaciones humanas y en la interacción hombre naturaleza: la llegada de la noche significaba muchas cosas hasta que se inventó la luz artificial, y eso ha quedado impreso en nuestro ADN

Esta imagen está tomada instantes después de esconderse el Sol por el horizonte. Como veis no hay prácticamente ninguna sombra de ningún tipo, lo cual ayuda a crear una imagen más agradable, sobre todo en el rostro

Si todo falla, busca una sombra

Es un día soleado y ni es el amanecer, ni el atardecer, ni los momentos que rodean a esos dos instantes… ¡no te desanimes! Este consejo es la clave. Tan sencillo como eso, buscar una zona en sombra y ¡voilá! ¡luz suave!. Y es que la luz nos llega de dos maneras, bien directamente, o bien reflejada / rebotada en algo, y precisamente una sombra es el segundo tipo, una luz que nos llega reflejada desde toda la atmósfera hasta nosotros, por lo cual la fuente de luz es muy grande respecto a la persona retratada, algo que contribuye a la suavidad de las sombras.

Utiliza un reflector o un difusor

Otra opción es la de ser tú mismo quien refleje luz hacia el retratado, o bien quien ayude a difuminar la luz directa del día. Esto se consigue facilmente con el barato reflector / difusor “5 en 1” circular, que puedes adquirir por poco más de 10 euros, aunque siempre hay versiones más prácticas, durables y con más opciones como esta versión triangular con rosca para pie de flash incorporada, pudiendo así olvidarnos de llevar a alguien que nos ayude con el reflector. La técnica es muy sencilla: pones al sujeto en una dirección que no le dé la luz del Sol directamente en la cara (por ejemplo, a sus espaldas) y con el reflector rebotas la luz del Sol hacia el retratado. Lo único que hay que hacer es ponerse en un buen ángulo con respecto a la dirección de la luz y respecto del fotografiado y aprovechar la luz rebotada para dar un extra de iluminación al retrato. La otra opción es más fácil aún si cabe. Se trata de usar el difusor para “hacer sombra” al sujeto en cuestión, pasando así rápidamente de una luz dura a una luz suave en aquella zona donde caiga la sombra.

Aquí una foto usando un reflector dorado para resaltar a la modelo

Persigue la luz entre las sombras

Esta es una fijación personal. Me encanta esos claroscuros contrastados que produce en un retrato la luz filtrándose entre distintos objetos. Pueden ser las ramas de un árbol, puede ser la luz que se cuela entre unos edificios… se trata de buscar ese punto por donde hay luz en una zona en la que también hay sombras alrededor… darás así una atmósfera creativa al retrato y, si estas luces y sombras se proyectan en el fondo, también crearás esa ansiada profundidad que tanto mejora el resultado visual de una fotografía. Aquí os dejo algunos ejemplos de esta técnica que he utilizado en distintas situaciones

Estos consejos son nada más que eso, consejos, pero hay muchas más cosas en las que debes fijarte a la hora de conseguir mejores retratos con luz natural, como por ejemplo la luz que hay detrás del sujeto, las sombras que la luz proyecta en el rostro del retratado, la sombra que tú mismo proyectarás sobre la escena o sobre los retratados, si la luz entra de forma inadecuada en la lente o incluso si la luz molesta a la persona retratada, haciendo que tenga que poner cara extraña para conseguir que le hagas la foto, entre otras muchas circunstancias a tener en cuenta, pero seguro sirven de partida para mejorar las fotos con luz natural. Hay muchas más técnicas para fotografiar con luz natural, espero vayamos debatiéndolas conjuntamente en los próximos meses

Artículos relacionados:

Añade tus comentarios