¿Cómo hacer este tipo de fotos? La respuesta: fotografía prismática

He de reconocer que cada tanto, algún artilugio engancha mi atención por sus propiedades a la hora de conferir la capacidad de crear un tipo de fotografía imposible o casi imposible de realizar sin ellos. Uno de los últimos chismes que me compré fueron los Fractal Filters, una set de cristales prismáticos enviados desde Estados Unidos, ideados y comercializados por un joven emprendedor de aquel país, entusiasta de la llamada prism photography, o en castellano, aunque no utilizado comunmente, fotografía prismática

¿En qué consiste la fotografía prismática o prism photography?

Muy sencillo. Este tipo de fotografía lo único que tiene de especial es utilizar un cristal prismático para distorsionar la luz que llega hasta nuestros objetivos, creando así distintos efectos en el resultado final, entre los que comúnmente se encuentran los reflejos, casi a modo espejo, la descomposición de la luz, y otros efectos típicos que suceden cuando la luz atraviesa un prisma. De esta manera, se consiguen imágenes irreales, superpuestas, con fuentes de luz de imposible procedencia, y con halos y destellos extraños.

Conrado Isasa por Mariano Regidor

Mi primer acercamiento a este tipo de fotografía fue con este prisma triangular clásico que puedes encontrar por poco más de 10 euros, una barra triangular de cristal transparente que al poner delante de la lente trae hasta la composición partes de la escena que no están delante del objetivo. Lo he utilizado algunas veces principalmente para darle un toque onírico a alguna que otra sesión de retrato, principalmente la utilicé para el trabajo promocional del compositor madrileño Conrado Isasa. Seguramente hice algún experimento más, pero a veces en esta afición sucede que experimentamos con algo y una vez que lo probamos, queda aparcado en el cajón por los siglos de los siglos… Ese fue el caso de mi primer prisma, que aún conservo y muchas veces meto en la mochila “por si acaso”.

Fractal Filters ¿El kit definitivo para la prism photography?

Una de las cosas que a veces me pasa cuando compro algo es que acabo pensando que he comprado uno “demasiado simple”, así que cuando ví la publicidad de Fractal Filters por internet, muy bien orientada, con una página muy bien cuidada, unos ejemplos de uso muy llamativos y un decálogo de consejos inspirador, me atrapó de inmediato y tuve que hacer el pedido.

La técnica

Muy sencillo. Básicamente se trata de colocar el cristal o los cristales delante del objetivo, lo más cerca posible de éste, y empezar a variar la posición del cristal respecto de la lente, inclinándolo, girándolo, acercándolo o alejándolo para así hacer que la luz rebotada, difractada o reflejada en el cristal se superponga a la luz natural que entra de manera normal por el objetivo. Finalmente esta técnica es pura experimentación. Funciona mejor si hay fuentes de luz en el entorno, ya sea directa o ya sea reflejada, puesto que en imágenes en sombra el efecto será menos llamativo por lo general.

Lo bueno

El trío de cristales tiene aspecto de estar bien construídos, y además vienen en un estuche muy cómodo de utilizar tanto para almacenarlos como para transportarlos, lo cual es un plus puesto que hará que pueda ser metido en la mochila fácilmente.

Además, los cristales vienen bien sujetos a una especie de mango metálico que hará su sujección y manipulación a la hora de tomar las fotografías sea muy cómoda y limpia (importante respecto a mi otro prisma, por completo de cristal, que se ensucia solo con tocarlo). Podrás usar los filtros con una mano con total tranquilidad

Además, hay una comunidad en Facebook sobre estos chismes. No es que sea demasiado activa, pero si hay movimiento. Puede servir de inspiración y para comunicarse con el creador

Por último, son una herramienta divertida, fácil de usar, y si tienes inquietud por sacarles todo el jugo, puedes realizar tomas muy originales. Además están pensados por un fotógrafo para fotógrafos, lo cual hará siempre que su adaptación a nuestra pasión sea la máxima posible

Lo malo

Primero he de mencionar que la atención al cliente deja que desear. Al menos cuando yo los compré (y leyendo comentarios tanto en facebook como en otros sitios parece que no soy el único), hice el pago y no supe nada más hasta que, pasado casi una semana, decidí contactar con el creador y vendedor de los filtros. Tampoco recibí respuesta hasta casi un par de días después, con un texto vago y genérico. Acostumbrados a los plazos y fórmulas de los gigantes del ecommerce, a uno le entra la desconfianza cuando pasan estas cosas

Por otro lado, pueden resultar frustrantes o repetitivos sus resultados al tener unos patrones tan marcados. Frente al prisma triangular, que es lo más simple que hay, estos tienen patrones que, en muchas ocasiones, te llevarán a hacer el efecto caleidoscopio, por ejemplo, y si no lo haces y tratas de mover el filtro, ya estarás simplemente rebotando luz contra el objetivo, algo muy similar a la técnica usada por el mucho más barato prisma triangular. También he de decir que quizá esto haya sido carencia por mi parte de mayor experimentación 🙂

Por último, al ser el mango de metal, a veces los reflejos no provienen del cristal sino de dicho metal, siendo entonces un reflejo mucho más fuerte que puede estropear la imagen. Entiendo que queda muy chulo, pero que yo sepa, ningún filtro para un objetivo viene en un aro de metal brillante, ¿verdad? ¡Y es por algo!

El veredicto

Queda claro que es un pequeño proyecto llevado por una sola persona, y eso tiene sus inconvenientes, como los plazos o la falta de comunicación, o incluso, por qué no decirlo, el precio (unos 100 euros). También es cierto que hará las delicias de quienes tengan ese afán de crear imágenes diferentes probando cacharros extraños. Por mi parte, creo que es un elemento más con el que jugar y añadir al repertorio de un fotógrafo, sobre todo para retratos, pues para cada encargo puede haber un requerimiento que exija un punto de vista en el que este tipo de artilugios nos puedan ayudar a sacar el trabajo de lo convencional. Eso si, el producto se puede mejorar o, incluso, no es necesario si eres un fanático del háztelo tú mismo 🙂

Quizá, antes de invertir los casi 100 euros que cuesta, empezaría probando este prisma de aporximadamente 10 euros

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