Fotografiar paisajes siempre da la oportunidad de capturar unas fotos espectaculares. Aunque hay que ser muy meticuloso. Raro es el fotógrafo de paisajes que no estudia la fotografía horas, incluso días antes de tomarla. Observando simplemente el trabajo del que seguro es considerado como el gran maestro de esta disciplina, el americano Ansel Adams, se puede apreciar esta forma de trabajar metódica, organizada y milimétrica que se necesita para recoger esas fotos impresionantes de paisajes que vemos muchas veces. La posición del sol, la estación del año, la hora del día, la composición, ¡hay tantas decisiones que tomar antes de crear ese gran paisaje en fotografía!
Aunque admiro enormemente un bello paisaje fotografiado, es cierto que no soy “cazador nato” y más que anticiparme a la imagen, en mi caso la encuentro casualmente. Es por ello que nunca seré un maestro de la materia, pero la verdad que cada vez que tengo la ocasión, disfruto tomando fotografías de paisajes naturales en mis viajes. En esta ocasión, muestro en este reportaje fotográfico una selección de las fotografías que realicé en Asturias, en concreto en los Lagos de Covadonga, en Picos de Europa.
Como comentaba en la primera parte del reportaje sobre mi viaje a Asturias, en esta ocasión las fotografías están tomadas con la nikon D50 que tengo como equipo secundario. Aunque se trate de una cámara descatalogada, no hay que olvidar que finalmente las fotografías no entienden de tecnologías, y esta cámara me seguirá acompañando hasta el día que su cuerpo deje de disparar, o hasta que se vea sustituida por mi actual cuerpo principal, mi nikon D90.












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